Bueno… ya llegó mi último día en España. Esta noche regreso a mi Buenos Aires querido.
Fue un mes maravilloso, desde todo punto de vista. Compartí 27 días con mi amiga/hermana y sus amorosos hijos. Me encontré en Alicante con personas del “mundillo” del azúcar (como le dicen aquí), a quienes conocí por internet hace muchos años. A algunos, ¡hace casi dos décadas! A Conxi Martinez Foronda, a Carlos Alvarez, presidente de la AsEsD.Tartas (Asociación Española de Diseñadores de Tartas), entre ellos.
Gemma Rodriguez Cortes me invitó a dar una clase demostrativa
de técnicas de pastillaje, en Tescoma, una tienda que fabrica y vende
utensilios de cocina, en la ciudad de Elche.
Recorrí las calles de Valencia, y
visité la Escuela Eneldo, donde me recibió su fundadora y directora Rosario
Villena Iniesta.
Conversamos mucho acerca de los gustos de los valencianos con
respecto a los productos dulces, de cómo impactó el tema de la Decoración de
tortas en España y cuál es la situación actual.
Desde hace unos pocos días, estoy en la localidad de
Leganés, a unos 11 km. del centro de Madrid, alojada en la casa de una amiga colombiana
radicada en España, María Consuelo y su familia, quienes me recibieron muy bien
y me hicieron probar su “bandeja paisa”. ¡Riquísima!
Me encontré con Alejandra Feldman, quien me brindó mucho
de su tiempo y con toda paciencia y la mejor voluntad, me enseñó a crear y a
comenzar a usar mi blog. Me falta bastante por aprender, pero aquí estoy, con
mis primeros pasos en estos temas.
Estuve recorriendo el centro de Madrid, con mi amiga María Consuelo y descubrimos un restaurant de comida argentina.
Y visitando también lugares emblemáticos. Con mi amiga quisimos tomar y comer algo en la
pastelería “La Mallorquina”, fundada en 1894, pero había que esperar muchísimo
para conseguir mesa. Y no teníamos el tiempo suficiente. El olor a cosas ricas
que había allá es indescriptible. Será en otra ocasión…
Agradezco a Dios por esta experiencia. Y a todos con quienes compartí muy gratos y enriquecedores momentos y a quienes además, me alojaron en sus casas, haciéndome sentir parte de sus familias.
Indudablemente, quiero volver. ¡Gracias España! ¡Hasta la
próxima!